YOGA: PUNTO DE PARTIDA

YOGA: PUNTO DE PARTIDA

Tras unas parón navideño más que necesario, y unas fiestas en familia, decidí empezar el año practicando una disciplina deportiva completamente desconocida para mi, el YOGA.

Mi amiga Mamen de Yoga Life Palma, licenciada en INEF y Profesora de Yoga titulada en la India  (RYT 200 Yoga Alliance) había convocado varias clases grupales en el RCN Palma para aquellos que quisieran aventurarse a descubrir el yoga, y por supuesto fui de cabeza.

EL CALENTAMIENTO

Tras los saludos con el resto de compañeros, y la asignación de esterillas, empezamos con un calentamiento, ¿suave?, para ir calentando motores en una fría pero despejada mañana de invierno.  Ahí comenzaron a escucharse los primeros gemidos, notando músculos y tendones que hasta entonces no sabíamos existían. Uff.. ¿pero esto del yoga no consistía en meditar sentaditos?

LA CLASE

Ya calientes, Mamen nos hizo una demostración de como se hacía el saludo al sol, una secuencia de posiciones que debe completarse como un ritual antes de cada clase.  Viéndolo en ella, no parecía del todo complicado, pero una vez puestos.. de nuevo… ufff.. Empecé a vislumbrar en qué consistía esto del yoga; estiramientos, respiración, equilibrio, sin pesas pero cargando con tu propio peso, que desde luego en mi caso viene a ser peor, jeje.

Total que durante casi una hora, nos concentramos en diversas posiciones; el árbol, el guerrero, el arco invertido… siguiendo las indicaciones de Mamen, cuando tocaba inspirar, expirar, estirar, aguntar, descansar. Prestando siempre mucha atención a la espalda recta, cervicales, y a como conseguir la posición deseada y adaptándose a la capacidad elástica de cada alumno.

La última posición que se ilustra en la foto (¡gracias Cheche!) consistía en levantar las piernas aguantándonos por los hombros y codos, con las manos sujetando las lumbares; complicada a priori, pero una de las que más me gustó y en la que me sentí menos inútil (haciendo el árbol, supuestamente sencilla, me caía hacia los lados.. ;)).

MEDITACIÓN Y CONCLUSIONES

Tras haber pasado casi una hora sin respiro, llegó la hora de la relajación, esta vez sí, de verdad.  Mamen nos puso un mantra en forma de música y todos estuvimos unos 15 minutos relajados, con los ojos cerrados, meditando.

Al acabar, las sensaciones fueron de haber hecho deporte con tooodos los músculos del cuerpo, ¡hasta con las pestañas diría yo! La espalda completamente estirada, caja torácica abierta, piernas, abdomen, brazos, manos y pies, todos habían recibido su dosis.

Considerándome deportista amateur, que le hace ascos a pocos deportes, nunca me había sentido atraida por el yoga, más bien por deportes más brutos, y bruscos, acordes a mi personalidad y que por tanto domino con más facilidad, pero el yoga me ha calado hondo, pienso repetir y seguir.  De la mano de Mamen y Yoga Life Palma, estoy segura de que por mucho que me cueste voy a evolucionar y a disfrutar de practicar esta disciplina tan completa.

¡NAMASTÉ!

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